lunes, 29 de agosto de 2011

El gran Lebowski

Esta tarde, volviendo del trabajo en moto, me ha caído encima una tormenta de verano. Para mí ha sido casi agradable ( o sin el casi) porque hacía calor y me apetecía mojarme. Al llegar a casa me he duchado y me he puesto a mirar los deuvedés que tengo en la librería para ver una peli. He elegido "El gran Lebowski".
Me gustan las películas de los Coen, pero a esta le tengo un cariño especial. Es de esas pelis que puedo ver muchas veces sin que me canse, con la condición de que sea en una tarde o una noche tranquila, que tenga el piso en estado de revista (según que cosas no puedo hacerlas con trastos por enmedio)que esté sólo y que tenga a mano los ingredientes para prepararme un ruso blanco
y así acompañar a Jeff bridges (el nota) cuando echa un trago del cóctel. Aúnque creo que él es mucho menos exigente que yo.


(Clic en la foto para agrandar)

lunes, 22 de agosto de 2011

EL LADO POSITIVO

Ahora sí que sí. Se acabó. Vuelta a la rutina del trabajo. Hoy ha sido el día del hola qué tal, cómo han ido las vacaciones. Y yo en la mayoría de los casos contestando sólo por educación y para que no digan que soy un cavernícola que no quiere relacionarse con nadie. Las vacaciones son cortas, se acaban enseguida, te ponen de mala leche y debería estar prohibido, en el primer día de trabajo, cuando sólo hace unos minutos que has llegado, la típica pregunta o el típico comentario: Qué, otra vez nos vemos por aquí, no?
Si hay preguntas retóricas que me amargan la vida contestar son estas sobre las vacaciones en el primer día de trabajo.
Ya sé que soy antisocial.
Espero que nadie me pregunte en los comentarios por las vacaciones, cabroncetes (dicho con todo el cariño, jaja).
De todas formas, le he buscado a esto el lado positivo, que no es fácil. Y aquí debajo está: El amanecer de hoy desde la terraza de mi casa. Qué lástima que dure tan poco y que las horas a partir de hoy sean tan largas.

amanecer

viernes, 19 de agosto de 2011

UN CIERVO EN LA PLAYA


El verano se está acabando. Aunque por el calor apenas se note. No pasará mucho tiempo hasta que me levante una mañana y me dé cuenta de que ya no están las golondrinas. Las vacaciones se acaban también, al menos las mías y como siempre ocurre, dejan mi retina y mi memoria llenas de imágenes curiosas, bellas, inesperadas: Una bandada de flamencos pasando ruidosos sobre mi cabeza, las carreras de caballos en la playa al atardecer, el anochecer en Girona junto al río con sus casas de colores reflejándose en el agua, las columnas llenas de fósiles marinos de un palacio del siglo XIX, La subida por un camino de ronda al faro de San Sebastián en la costa brava, los juegos de mi hijo en la piscina del jardín de mis padres, el dueño de un bar en Cádiz que se disfrazó de torero y se puso a torear a la gente en la calle mientras los clientes se servían las bebidas...
Quizás la sorpresa más grande la tuve una tarde en la playa de Doñana. Habíamos ido toda la familia a pasar el día. La playa como siempre maravillosa, sin apenas gente, por pertenecer al parque nacional. Estábamos sentados cuando de repente apareció un ciervo entre los árboles y llegó hasta nosotros, seguramente buscando algo de comer. Era un animal precioso y dócil, que se dejó acariciar. Estoy seguro de que para mi hijo será un recuerdo que nunca olvidará.