Translate

domingo, 30 de marzo de 2014

AYER VI LAS PRIMERAS GOLONDRINAS

Ayer vi las primeras golondrinas en el cielo, en el aire, sobre el río. Son las primeras golondrinas de esta primavera, la promesa de los meses venideros. El aire está cargado de polen, aún hace frío y sin embargo las golondrinas ya están aquí. Poco a poco los árboles van cargándose de flores, y las ramas comienzan a retoñar en verdes incipientes. Huele el aire a primevera, a tiempos más alegres que están por venir. Que así sea y que la calidez nos inunde a todos.

martes, 25 de marzo de 2014

UNAS DISCULPAS Y UNA BREVE EXPLICACIÓN

Creo que tras varios años publicando aquí le debo una disculpa a las personas que pasan y se marchan sin ver ninguna entrada nueva desde hace un tiempo. El motivo es que tengo en marcha un proyecto colectivo del que formo parte y la verdad es que ha acaparado la mayor parte del tiempo que dedico a escribir en la web. Pido disculpas. No voy a cerrar este blog, aunque quizás, honestamente, el ritmo de publicación sea menor. Prometo actualizar contenidos en breve, mientras tanto si alguien está interesado en echarle un vistazo al nuevo proyecto en el que ando escribiendo y haciendo fotos, dejo el enlace: http://nowpoblenou.org De aquí a nada estoy por aquí de nuevo. Abrazos para todos.

jueves, 30 de enero de 2014

HE VISTO A BRUCE LEE

Esta mañana, en el metro, he visto a Bruce Lee. Sí ya sé que Bruce Lee murió en 1973... pero le he visto. Y que nadie crea que en ocasiones veo muertos.
Recuerdo aquellas sesiones de cine de sesión continua en mi barrio, cuando era niño, y aquellas "películas de chinos" que nos parecían lo más excelso del séptimo arte. Nos encantaba ver a Jackie Chan haciendo tonterías mientras su maestro del pelo blanco (los maestros siempre eran ancianos de pelo blanco pero increíblemente flexibles) le enseñaba las técnicas de lucha de los dioses borrachos. Luego salíamos en tropel del cine y en la puerta mismo, sólo pisar la acera, nos dábamos de leches imitando las escenas de la peli y extrañándonos de que cuando dábamos puñetazos y patadas en el aire, no sonara a nada, así que poníamos cara de estreñidos y bufábamos entre dientes para imitar el efecto, y regresábamos a casa, que nunca estaba lejos, luchando por la calle e incubando moratones.
Después descubrimos extasiados las películas de Bruce Lee. Esos bailecitos que hacía con los pies mientras cincuenta chinos se iban pensando los turnos para atacarle. No sé por qué, recuerdo exactamente el momento en que me dijeron que Bruce Lee no había muerto en realidad y que había simulado su muerte para escapar de las mafias que amenazaban con matarle (No deja de tener su gracia que uno finja morir para que no le maten) y que algún día volvería. Estaba en la puerta de una pollería cuando me lo dijo un vecino que leía revistas de kung fú y siempre llevaba unos "nunchakus" remetidos en los pantalones.
No me he vuelto loco. Me he acordado de todo esto cuando he visto a Bruce Lee hoy a las siete de la mañana. Estaba sentado en un extremo del vagón de metro, con un sombrero calado hasta los ojos y un abrigo barato de plumas que seguro que cubría un kimono negro de luchador. Yo tenía mucho sueño pero pude ver que estaba leyendo la sección de deportes del ABC.

domingo, 26 de enero de 2014

COSAS DELICADAS

Durante unos años viví en el antiguo barrio chino de Barcelona, el Raval, como lo llaman ahora. Durante ese tiempo comprendí una Barcelona distinta, llena de humanidad, de miserias y de historias dolorosas que transcurren día tras día y noche tras noche delante de nosotros. El barrio estaba cambiando, el ayuntamiento quería modernizarlo y se derruían manzanas enteras y se construían edificios nuevos que ocupaban otras personas mientras los antiguos vecinos que aún quedaban veían como su mundo se iba extinguiendo a golpe de piqueta.
Hay un documental muy hermoso que muestra todo eso. Se llama "En construccíón", de Jose Luis Guerin. Lo he visto muchas veces, emocionándome en determinadas secuencias (sí, un documental puede emocionar) y este fin de semana lo he vuelto a ver. A solas, sentado en el sofá delante de una pizza que debería haber sido compartida.
Una de mis secuencias favoritas es esta que sigue, que he enlazado de Youtube. Yo la llamo la secuencia de las cosas delicadas aunque la han titulado "Los caprichos". Los dos títulos valen.
Hay personas que van quedando al margen de la vida, que en un mundo cambiante han perdido su lugar, que quizás se engañan, pero que nos enseñan tanto...

jueves, 9 de enero de 2014

UN DÍA

Te despiertas. Te levantas y caminas hasta el baño. Haces pis, ves en el espejo tu cara somnolienta y te metes en la ducha. Tienes la conciencia de que aunque el agua no te atraviesa, se desliza sobre ti y te penetra. Eres agua y sientes la lucidez del recién despertar en que los sueños aún invaden la realidad. Te afeitas y te lavas los dientes, te vistes, coges la mochila, apagas las luces y cierras con llave. Tomas el ascensor y sales a la calle sin desayunar. Es de noche aún, cero grados centígrados en el termómetro de la fachada de la farmacia y esperas el autobús que te llevará a la estación. Recorres el andén y un resplandor difuso que se arrastra por las vías indica que el tren llega. Te sientas junto a la ventanilla y cierras los ojos, sintiendo el traqueteo dentro de ti mientras paralelo a la vía serpentea el río y puedes ver la luna en tu imaginación reflejándose en el agua. Bajas en la primera estación de la gran ciudad y caminas los veinticinco pasos que la separan de la boca del metro donde una mujer septuagenaria que ha pasado la noche allí sostiene un vaso de plástico verde hasta que tenga suficiente para tomar un café. Llega el metro y miras al resto de pasajeros que se arrastran a trabajar. Y te imaginas sus vidas mirando sus caras y sus zapatos.
Sales a la calle, caminas un poco y mientras comienza a amanecer llegas al trabajo. Trabajas, trabajas, trabajas, pasas por la máquina del café y te tomas uno. trabajas, trabajas, trabajas, comes, trabajas, trabajas, trabajas. Trabajas.
Sales a la calle al atardecer y regresas a casa deshaciendo el camino de la mañana. Lees "Melocotones helados" en el tren. Al fin giras la llave en la cerradura y llegas a casa. Dejas las cosas y bebes agua. Llamas por teléfono a tu hijo y le preguntas cómo ha ido su día de colegio. Cuelgas y piensas en la cena mientras te duchas. Te haces un sandwich, comes mientras hojeas una revista, ves los lápices y te apetece dibujar algo, abres el cuaderno y lo cierras en blanco a los diez minutos. Enciendes el ordenador y escribes esto en el blog, luego contestarás algunos comentarios que se atrasaron, darás una vuelta rápida por los blogs y las páginas de internet habituales, Mirarás por el ventanal y verás las farolas encendidas, apagarás todo y te lavarás los dientes. Te desvestirás y leerás "Archipiélago gulag" y te sentirás triste imaginando la vida de los presos. Te darás cuenta de que has leído la misma frase tres veces, que has estado flotando en el limbo entre los dos lados. Pensarás en una canción. Te levantarás, apagarás la luz y te dormirás.

jueves, 2 de enero de 2014

PASOS PERDIDOS

¿Qué hacer cuado no hay ninguna isla a la que regresar? Ítaca no existe. No hay nada más allá que hasta donde alcanza la vista.