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sábado, 23 de mayo de 2015

QUIERO SER CLINT EASTWOOD

Yo, cuando crezca, quiero ser como Clint Eastwood. El jinete pálido que se baja de la camioneta y rescata a la chica. Esta escena de la película Gran Torino resume perfectamente la personalidad de Eastwood como actor porque en realidad interpreta siempre al mismo personaje, lleve sobre la cabeza una gorra de beisbol o un sombrero de vaquero. Además, me gusta escucharlo con la voz del incomparable Constantino Romero, que Dios tenga en su gloria. En esta película, Eastwood interpreta a un viejo racista que en sus últimos días debe replantearse sus valores cuando entra en contacto con unos vecinos coreanos a los que librará de problemas. Lo dicho, quiero ser como Clint. video extraído de la red

sábado, 2 de mayo de 2015

HABLANDO DEL ALMA DE UN BARRIO

Hace alrededor de un año y medio que colaboro como redactor y fotógrafo en un proyecto social. Se trata de documentar la vida en un barrio de Barcelona, que fue industrial y popular y que poco a poco se está transformando de la mano del turismo y de un agresivo cambio de usos urbanísticos en un barrio turístico y para residentes con mayor poder adquisitivo. En el cambio hay cosas buenas, como por ejemplo una revitalización a nivel del pequeño comercio y también el asentamiento de una numerosa comunidad multicultural de gente joven vinculada con el arte y con profesiones liberales que vienen atraídos por el nuevo urbanismo, la cercanía con el mar y un espíritu intangible (y a eso es a lo que voy) de comunidad, asociacionismo y reivindicación social, heredados de su pasado obrero.
En lo negativo hay que sumar que los vecinos de toda la vida, las personas mayores sobre todo, se sienten desplazadas, no encuentran su lugar en un territorio que cada vez más ya no reconocen, echan de menos sus antiguas costumbres de sacar una silla al portal y sentarse a conversar con los demás y sienten que ese ambiente crepuscular en el que las viejas fábricas de ladrillo han sido sustituídas por solares abandonados, hoteles o apartamentos de lujo, ya no es el suyo, no les pertenece.
Se puede aprender mucho sobre las personas conociendo el lugar donde viven y donde crecieron, personas que te cuentan sus recuerdos de una guerra, de una infancia desvahída por el tiempo, de un tiempo pasado que comienza a quedarse sin referentes físicos.
Ahora estamos rodando un documental. Sin dinero pero con mucho esfuerzo y sumando talentos y capacidades y todo eso me mantiene ocupado y menos activo en el blog como ya he explicado en otras ocasiones, trabajando en mi caso en el guión y en la planificación de escenas y en el camino, me he enamorado del barrio de Pueblo Nuevo (El Poblenou en catalán), aunque no viva allí. De esas calles anchas plagadas de naves industriales en desuso, de esas escaleras de incendio que le dan un aire de barrio neoyorquino imaginario, de los restos de lo que fue una barriada de pescadores, y de la gente.
Así que llevo este tiempo escuchando a la gente y quiero pensar que ayudando a que la memoria de un barrio no se convierta en material de derribo.
Sin decir quizás nada nuevo, me apetecía hablar de eso.

domingo, 5 de abril de 2015

EL ROBO DE LA MOCHILA

Piensas que nunca va a pasarte a ti, hasta que te pasa. Ayer me robaron la mochila. Fue al descuido, en una cafetería y ocupado como estaba, charlando, nadie se enteró de nada. En realidad no se llevaron gran cosa, o sí porque yo soy un sentimental para mis propiedades, les tengo cariño y por mucho cuento de Bucay o de Paulo Coelho que lea sobre la vana importancia de las cosas materiales, prefiero que estén en mi casa que en la de otro.
El inventario de lo afanado se reduce a: tres libros, uno de ellos en préstamo de una biblioteca pública, un par de pelis nuevecitas, un gorro negro de lana, guantes de moto, una baraja de póker muy usada, una bolsita de monedas de chocolate, el cargador del móvil, un chaleco, los papeles de la moto (sic) y una libretilla con tapas de cuero (mi pérdida más sentida) donde apuntaba ideas y toda clase de cosas desde hace años. El ladrón va a pasar un rato entretenido y desconcertado porque tantos años de anotaciones personales pueden hacer pasar de la risa al llanto al mismísimo Sauron, en cero coma.

jueves, 2 de abril de 2015

CARRERAS BAJO CIELOS ABRIÉNDOSE

Hoy voy a romper con mi costumbre de publicar sólo textos propios y voy a reproducir un pequeño poema que vi impreso hace años sobre el cristal de un vagón de metro. Me gustó muchísimo porque consiguió evocar en mí sensaciones vívidas. También porque habla de la lluvia, uno de mis temas favoritos.
He llevado este poema en la memoria durante años, acompañándome desde aquel viaje en metro. Y ahora lo comparto con una fotografía propia, que también habla de lluvia y de nostalgia.


"Una mujer cierra la nevera
y vierte el zumo.
Hay tiempo y
contempla el agua colándose
en el tragaluz.
Dibuja con un dedo en el mármol mojado
y te llegan vagos recuerdos de charcos risas
carreras bajo cielos abriéndose
no respira, sostiene la dicha
breve y jarabe"

Esther Zarraluki

lunes, 16 de febrero de 2015

SILENCIO... ¡SE RUEDA!

Esta semana comienza oficialmente el rodaje del documental que llevo tanto tiempo preparando. El proceso de escritura del guión me ha costado unos cinco meses. Después han venido trabajos de preproducción, trabajo previo con el director, etc etc etc... Es lo que tiene el bajo presupuesto. Ahora llega el turno a mis compañeros del equipo, que llevarán el peso de la actividad durante los próximos meses. Asistiré algunos días a supervisar escenas concretas y habrá reuniones y mil comunicaciones para ver cómo marcha todo pero hasta que llegue la hora del montaje, la criatura comienza a caminar sola. El título provisional es: "Alma de Poblenou. Entre la memoria y el futuro".
La ilusión se respira en el ambiente, montones de kilos de material y una treintena de personas movilizadas. Silencio... ¡Se rueda!

domingo, 15 de febrero de 2015

DESCANSE EN PAZ, RENÉ LAVAND

Ayer supe que el día 7 de febrero, murió René Lavand. Hace tiempo, ya hablé de él aquí. Lo conocí a finales de los noventa, durante una conferencia que dio en la sede de la Sociedad Española de Ilusionismo en Barcelona, aunque lo había visto actuar unos años antes. René Lavand, quizás uno de los mejores magos de todos los tiempos. Pero esa definición no es suficiente, se queda muy pequeña. Con nueve años perdió una mano en un accidente de coche y aún así, decidió ser mago. El único mago manco de la historia, que yo sepa. Tuvo que inventárselo todo porque no había libros de técnicas para magos con una sola mano, así que su esfuerzo no puede casi ni imaginarse. Añadió belleza al asombro hilvanando para sus juegos, composiciones literarias y presentaciones, que hacían que la palabra "Truco", referida a su arte, fuera un insulto. Con las cartas era sin duda uno de los mejores magos del mundo. Inventó el término "lentidigitación", porque para contradecir el dicho de que las manos del mago son más rápidas que la vista, él lo hacía todo tan lentamente que te parecía estar viendo un milagro. Con una sola mano.
Yo tengo la teoría de que un mago, alguien que se dedica a ilusionar a los demás, sea profesional o aficionado, no puede ser mala persona. Eso se cumple con René Lavand, a rajatabla. El mago con una mano de madera, que nunca quiso utilizar una prótesis moderna y que (esto no lo sabe casi nadie) cierta vez la partió en la cabeza de un tipo que estaba maltratando a una mujer mayor.
Te has marchado, René, con ochenta y seis años. Una vida plena y admirado y respetado por todos.
Descansa en paz, maestro.



Vídeo extraído de la red

domingo, 8 de febrero de 2015

IMAGINANDO HISTORIAS SURREALISTAS

El otro día, vi en la tele, de pasada, un reportaje sobre empresarios de éxito en España. Salía un señor que tiene una empresa de golosinas y al que llaman: "El rey de las chuches". Lo que me llamó la atención es que paseando las cámaras por las instalaciones de la empresa, en un momento dado, abrieron una puerta y allí nos encontramos en torno a una mesa de reuniones, a diez o doce ejecutivos evaluando los productos de la casa. Comiendo gominolas.
Ayer por la tarde me vino a la cabeza la imagen mientras escuchaba un documental sonoro sobre un asesino en serie ruso y mi imaginación se puso a funcionar. Me imaginaba a un ejecutivo de una empresa de chucherías, de los que vestidos con traje y corbata degustan gominolas y que en realidad es más de lo salado y de café solo sin azúcar, maquinando sus descuartizamientos y sus cosas mientras sostiene una esponjosa nube entre los dedos y le va dando mordisquitos de pitiminí. Un camuflaje perfecto. Y la mía, una mente calenturienta.